La familia influye en la calidad educativa de los niños americanos

Según la investigación Family Structure and Children’s Educational Outcomes (Institute for American Values, 2005), dirigida por la profesora Barbara Schneider de la Universidad de Chicago, el porcentaje de niños estadounidenses que crece en un hogar biparental ha disminuido considerablemente. Se ha pasado de un 85% en  1968 a un 70% en el 2003. Por otro lado, el porcentaje de niños que viven en hogares monoparentales casi se ha duplicado.

Resultados

Las probabilidades de tener problemas de comportamiento son menores para aquellos niños que viven con sus propios padres, estando estos casados, en comparación con los niños cuyos padres están viviendo juntos pero no casados. En lo que se refiere a la salud de los pequeños, aquellos que son criados por padres solteros son menos saludables que los criados en otros tipos de familia.

Tasas como las de deserción escolar, las de graduación de la secundaria y la edad del  primer embarazo son influenciadas considerablemente por la estructura familiar. Por ejemplo, los estudiantes hijos de padres separados son mucho más propensos a abandonar la escuela, en comparación con los estudiantes cuya familia permanece unida.

El estudio demuestra que aquellos jóvenes, especialmente las mujeres, que crecen en una familia con las figuras de ambos padres, estando estos casados, no se comprometen conyugalmente a temprana edad. Así mismo, se confirma que hay una relación positiva entre la postergación del matrimonio y la obtención de mayores logros educativos de las mujeres.

Se concluye también que los problemas de los padres repercuten en el comportamiento de sus hijos. Los hijos de padres que están en constantes riñas son más propensos a tener problemas de conducta que los niños criados en una familia con bajos niveles de conflicto; e incluso presentan más problemas que los hijos de padres divorciados. Los varones adolescentes que no viven con su padre bilógico tienen más probabilidades de ser encarcelados.

Las relaciones internas de la familia y el cariño demostrado en ella, tiene que ver con su estructura. Las familias que se mantienen intactas son más unidas. Esto a su vez tiene un efecto directo y disuasorio sobre el consumo de drogas ilícitas en los adolescentes.

Las tasas de estrés, depresión, ansiedad y baja autoestima en la adolescencia –problemas que pueden reducir significativamente la capacidad de concentración y rendimiento escolar– también se relacionan con la estructura familiar. Los estudios demuestran que el divorcio de los padres afecta negativamente y por largo tiempo la situación emocional durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta.

En resumen, para aquellos que se preocupan por la educación, fortalecer el matrimonio es un objetivo legítimo e importante de las políticas públicas y también privadas.

Esta investigación de la profesora Schneider es un antecedente de los resultados que pronto dará a conocer el World Family Map Project 2013.

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Archivado bajo Educación, Estabilidad familiar, Estados Unidos, Estructura Familiar, matrimonio

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