La creciente cohabitación afectaría el bienestar de los niños y el desarrollo del país, de acuerdo con investigación internacional.

 

Lima 3 de noviembre.- Apenas 2.8 matrimonios por cada mil habitantes se celebraron el 2010 en nuestro país, una de las tasas más bajas del mundo, de acuerdo con la investigación (SDD)  “The Sustainable Demographic Dividend: What marriage and fertility have to do with the Economy?” realizada por investigadores del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Piura (ICF), el Social Trends Institute, The National Marriage Project, The Institute of Marriage and Family y un grupo de universidades extranjeras.

De acuerdo con el reporte SDD, que compara indicadores sobre la estructura familiar en 29 países del mundo, Perú ocupa entre ellos, el penúltimo lugar en la Tasa Bruta de Matrimonios y el segundo puesto en el porcentaje de adultos que conviven (22%), superado sólo por Colombia (31%).

Si bien al 2010, el porcentaje de peruanos casados (27%) era superior al de los convivientes (22%), se comprueba una tendencia a la baja en los matrimonios civiles y un aumento de la cohabitación. Así mismo se observa un ligero incremento en los porcentajes de los adultos divorciados (0.32%) y separados (6.41%).

Según los especialistas, las causas de los escasos matrimonios pueden ser demográficas (tener población relativamente más joven en comparación a los demás países, o producto de la inmigración prolongada), culturales (la popularidad que tiene la convivencia), económicas (el costo que supone para una pareja joven formar un nuevo hogar) y sociológicas (el miedo al compromiso y el individualismo).

Lejos de ser una cuestión confesional, los investigadores que han participado en el reporte SDD concluyen que promover el matrimonio es importante, porque éste garantiza una mayor estabilidad familiar y calidad de vida (para la pareja y los hijos) e impacta positivamente en la economía del país; pues en síntesis, produce un aumento del capital humano y social.

De acuerdo con diversas investigaciones sociales citadas en el reporte SDD, los niños que son criados en familias intactas, con padres casados, tienen mayores posibilidades de  convertirse en trabajadores productivos y bien integrados. Al estar protegidos por padres más involucrados en su cuidado, tienen dos o tres veces menos probabilidades de sufrir problemas sociales y sicológicos como delincuencia, depresión, consumo de drogas, violencia, abuso y abandono de la escuela.

La fragilidad de la convivencia

Una de los rasgos más comunes de la convivencia es su inestabilidad. De acuerdo con el reporte SDD, los hijos de convivientes tienen dos o tres veces más posibilidades de ser testigos de la separación de sus padres antes de cumplir los 15 años, lo que en definitiva afecta su bienestar.

A partir de la Encuesta Nacional de Hogares 2008, se ha calculado que en nuestro país el 69% de los niños nacieron fuera del matrimonio, producto de la maternidad en soltería o la cohabitación. Según datos para el 2010, el 21% de los peruanos menores de 14 años crece con sólo uno de sus padres y el 6% lo hace sin sus padres.

Respecto a la convivencia, los especialistas precisaron, que las estadísticas disponibles en Perú no permiten distinguir entre la cohabitación en estricto, como forma de unión condicionada al status afectivo de la pareja, cuya relación puede romperse fácilmente; y otro tipo de convivencia, muy similar al matrimonio natural (con mutua fidelidad, apertura a la vida, solidaridad recíproca, tendencia a la perpetuidad, y reconocimiento de la comunidad), que es más común en zonas rurales de la sierra y la selva.

“Los niños tienen el derecho de crecer en un hogar estable con papá y mamá.  Así como se promueven esfuerzos para formalizar las empresas y la propiedad, resulta necesario promover la formalización de estas uniones, del compromiso que hacen un varón y una mujer para fundar una familia. El matrimonio es un bien en sí mismo y debe promoverse, como lo demanda nuestra Constitución. Además desde el punto de vista socioeconómico resulta ser la unión más provechosa posible”, expresó Paúl Corcuera, director del ICF.

El mensaje de fondo de esta investigación es que la empresa, el gobierno, la sociedad civil y los ciudadanos comunes deben ayudar a fortalecer la familia, en parte porque el bienestar de las naciones y el desempeño de amplios sectores de la economía moderna, dependen del devenir de las familias.

*Si desea coordinar una entrevista con los autores del reporte, puede llamar a Gloria Huarcaya al #969674999 o con Eduardo Venegas al # 0092358.

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